Washington - La divulgación de millares de documentos secretos revelando un panorama sombrío de la situación en Afganistán obligó este lunes a la Casa Blanca a jugar en la defensiva.
El gobierno de Obama reaccionó rápidamente a la divulgación de trechos de cerca de 92 mil documentos internos del Pentágono referentes a la situación en Afganistán desde 2004, criticando con firmeza ese vaciamiento.
El consejero de la Seguridad Nacional del presidente, el general James Jones, resaltó que "los documentos divulgados por el (site) Wikileaks cubren un período abarca de Enero de 2004 a diciembre de 2009".
En diciembre, Obama anunció el envío de 30 mil soldados como refuerzo para combatir la insurrección talibana.
Este lunes, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, afirmó que esta divulgación "alarmante", que "infringe la ley (...) representa un peligro real" para los soldados en el terreno, por causa de los detalles revelados.
Gibbs mencionó los progresos registrados en las relaciones con Paquistán, cuyo servicio secreto es acusado de involucrarse directo con los talibanes.
Los americanos "mejoraron esta relación", aunque "nadie diga que la misión fue cumplida", acrecentó Gibbs, asegurando que tales documentos se limitan a revelar todo lo que ya fue escrito por la prensa sobre la guerra.
"Ningún gobierno le gusta ver sus secretos divulgados", afirma el especialista en estrategia Anthony Cordesman, del Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) de Washington.
Para Julian Zelizer, profesor de Historia de la Universidad de Princeton, esas revelaciones colocan en evidencia el hecho de que Obama apostó en una guerra sin progreso.
"Luego, estará vulnerable a los ataques de los republicanos, que critican la "apatía en términos de seguridad nacional" - refirió.