Río de Janeiro - La República de Angola considera la economía verde una herramienta para alcanzar el desarrollo sustentable y evaluar las oportunidades y desafíos relacionados con este concepto, así como los medios de implementación necesarios.
En su informe nacional sobre el desarrollo sustentable exhibido en la Cumbre de las Naciones Unidas Río+20, clausurada el viernes con la adopción del documento final "El Futuro que Queremos", Angola reconoce que globalmente los países que están iniciando el respectivo proceso de desarrollo e inserción en las economías de mercado no tienen la misma base de posibilidades de progreso económico que tuvieron los países industrializados.
Eso se justifica por el hecho del planeta no soportar más un modelo que se use indebidamente los recursos ambientales para obtener el crecimiento económico, de acuerdo con el informe.
En África principalmente, prosigue el documento con varios capítulos, la vulnerabilidad a las eternidades generadas por un modelo de desarrollo no sustentable es muy elevada.
Como resultado del desarrollo predatorio, subraya, hay, implícitamente, una socialización de los costos ambientales globales.
"Es innegable que las externalidades negativas, como alteraciones climáticas generadas por un desarrollo económico no sustentable, que ocurre desde la Revolución Industrial, se transformen en costo social, económico y ambiental, principalmente las Naciones más vulnerables.
Angola realza en este documento la promoción de la economía verde que debe, necesariamente, considerar las diferencias de posibilidades actuales de desarrollo frente a las verificadas anteriormente, de forma que las mismas sean rectificadas y equilibradas, y que las naciones en vías de desarrollo puedan también asumir el compromiso de desarrollar la economía verde.
Importa referir que, en el documento final de Río+20 no constó la aprobación de un fondo internacional que pudiera facilitar la implementación de la economía verde.